Publicamos «Revolución» de Kemal Okuyan: ya puedes leer la nota de la editorial y la biografía del autor

Publicamos «Revolución» de Kemal Okuyan: ya puedes leer la nota de la editorial y la biografía del autor

Nota de la editorial

La edición original de esta obra de Kemal Okuyan la publicó la editorial Yazılama en agosto de 2025, y su primera tirada se agotó en pocos días. A inicios de octubre de 2026 el libro va ya por su sexta edición. Las presentaciones de la obra han tenido una enorme asistencia y el libro ha abierto debates de interés entre los sectores populares organizados de Turquía. A raíz de su éxito, Ediciones Tinta Roja decidimos traducirlo al español: el resultado es esta obra que el lector tiene en sus manos, la segunda de la colección Turno, tras Lo que somos, de Ástor García. 

Kemal Okuyan es el secretario general del Partido Comunista de Turquía. Nuestra editorial no puede más que alegrarse y agradecer a quienes han hecho posible inaugurar la colección dedicada al pensamiento revolucionario contemporáneo con obras de dos máximos dirigentes de partidos comunistas actuales. Esta creciente capacidad de producir pensamiento sobre las tareas del presente –a la que humildemente buscamos contribuir– y de recuperar, renovar y actualizar los planteamientos teóricos del marxismo-leninismo evidencia que asoman rayos de sol tras el diluvio que siguió a 1991. 

Esa historia es conocida por el lector, pero seguramente no conozca tanto cómo se concretó en Turquía y cómo llevó al actual Partido Comunista de Turquía (TKP). Aunque el TKP reivindica como propio el partido histórico nacido en 1920, su forma actual se levantó sobre los escombros del golpe militar de 1980. En 1986, un puñado de militantes fundó la revista Gelenek, «Tradición», un nombre que era ya una declaración de principios, y se propuso reconstruir en torno a ella un partido comunista de tipo bolchevique. El camino no fue fácil y pasó por varias estaciones: el Partido para la Turquía Socialista, ilegalizado por el Tribunal Constitucional en 1993; el Partido del Poder Socialista, fundado ese mismo año; y, en noviembre de 2001, la recuperación del viejo nombre: TKP.

El movimiento comunista de Turquía va, en este sentido, unos pasos por delante, y la distancia basta para apreciar las diferencias con otros partidos comunistas europeos. En los años en que muchos veían en la descomposición y caída definitiva de la Unión Soviética el certificado de defunción del leninismo –cuando no la muerte de toda forma de comunismo–; en los años en que el eurocomunismo confirmaba su propio fracaso como alternativa «amable», un grupo de jóvenes militantes en Turquía sostuvo lo contrario. El propio Okuyan dedicó un libro años después a desmontar las tesis dominantes sobre la disolución de la URSS. 

La obra que presentamos no es, por tanto, la primera del autor. Es más, le damos la primicia a quien lo ha comprado, a quien se lo han prestado o a quien está ojeando sus primeras páginas en la librería: tenemos otra traducción de Okuyan en la recámara. ¿Por qué este interés? Consideramos que el enfoque y el estilo de Okuyan conectan muy bien con nuestra propia línea editorial: una voluntad de recuperación de los principios originales del movimiento obrero y comunista poco preocupada por los aspectos formales y folklóricos, y mucho más por devolver al presente la potencia de su vibrante radicalidad.    

El libro que el lector tiene entre sus manos, de hecho, no es un ensayo académico, pero tampoco un panfleto: es un ensayo de intervención política. Es un defecto característico de las obras contemporáneas de autores de «izquierdas» que, tras una serie de análisis de las problemáticas de nuestro tiempo, más o menos acertados, naufragan a la hora de plantear un camino político concreto, novedoso o sugerente. La mayoría de las veces acaban en las fórmulas reformistas ya conocidas o en la más vaga indefinición. Este libro es justo lo contrario: una intervención directa, sin miedo ni reparo, en lo que en la mayoría de esos ensayos es ausencia, la revolución.

Lo que Kemal Okuyan nos propone en este texto es una secuencia de reflexiones que convierten a la revolución en un hecho concreto. Aunque hablamos de un momento brillante que nunca puede reducirse del todo a un sumatorio de reglas y leyes, sí pueden advertirse regularidades y tendencias fruto de las condiciones históricas particulares y de los aprendizajes obtenidos en décadas de experiencias fallidas y victoriosas. La revolución se vuelve así pensable y aprehensible, un arte que exige oficio, es decir, lo que siempre fue para los marxistas revolucionarios.

La situación histórica particular es el capitalismo en su fase imperialista, un capitalismo inevitablemente adherido a la crisis, a los colapsos económicos cada vez más frecuentes y coordinados a escala global, con todas sus consecuencias políticas e ideológicas. En relación con ello, Okuyan plantea que aquellos partidos obreros, socialistas o comunistas que no asuman la crisis como un hecho endémico del capitalismo, y que no aprovechen esos momentos de agrietamiento para debilitar o derrocar el poder burgués, no son partidos de la revolución. 

Esta distinción es hoy de una relevancia tremenda. No es casualidad que, ante horizontes convulsos para la sostenibilidad de la paz social capitalista, y ante el aumento de los movimientos y tendencias reaccionarias, la socialdemocracia haga explícitamente de nuevo bandera de la defensa del orden. Otro orden frente al de la reacción, es cierto, pero orden, al fin y al cabo. Y eso significa garantizar la continuidad de la sociedad burguesa. Ni más, ni menos. 

Hace ya más de cien años el movimiento obrero revolucionario, entonces autodenominado socialdemócrata, vivió un gigantesco deslinde precisamente por esto. Su manifestación específica fue la actitud ante la Primera Guerra Mundial, pero en el fondo de la cuestión latía esa dicotomía: orden o revolución, defensa de la patria o guerra civil revolucionaria. La mayoría de las cúpulas de los partidos europeos eligieron la primera opción, no así los bolcheviques. 

De nuevo, esta es una historia conocida en la que el autor se detiene más y mejor en algunos capítulos del libro. Nos limitaremos a reseñar que la actitud ante el momento decisivo hizo visible una división que ya era una realidad de facto. Aquellos partidos y dirigentes que eligieron el bando del orden eran los mismos que ataban la acción revolucionaria al propio desarrollo del capitalismo. Desde su concepción evolucionista, el natural despliegue de las fuerzas económicas llevaría a la clase obrera al poder. No hacían falta grandes convulsiones: la estabilidad capitalista era favorable. De ahí al reformismo, al electoralismo y a la gran traición de la defensa de la patria contra el proletariado internacional. 

Y esto nos lleva de vuelta al inicio. La revolución es un hecho de actualidad porque su posibilidad y su necesidad están inscritas en cada fenómeno del presente. Es imposible sepultarla para siempre: antes o después acaba volviendo y reclamando su lugar. La cuestión está en si en los momentos decisivos vencerán las fuerzas a su servicio o las fuerzas en su contra. Por ello, el partido de la revolución, el partido del proletariado se caracteriza por atar su acción política al reverso del desarrollo capitalista, es decir, a su derrumbe. 

La revolución se disputa, se organiza y también ocurre. Okuyan insiste más de lo habitual en lo último, y nos parece pertinente, pues es una forma de poner sobre aviso a quienes hoy luchan por reconstruir el movimiento comunista. El componente consciente es indispensable para convocar el espíritu de la revolución y para que ante su estallido se resuelva favorablemente. Pero en la lucha de clases nunca nada sucede de manera idéntica a un plan maestro trazado con anterioridad. ¡Cuánto de verdadero pensamiento leninista hay en esto! Estructurar el frente propio y debilitar el ajeno implica asumir que hay sacudidas, desvíos, aceleraciones, estancamientos… ajenos a la voluntad de los revolucionarios. La medida de la fortaleza de un partido comunista está en su capacidad para navegar los oleajes: lectura, anticipación, flexibilidad, audacia y perspectiva estratégica. 

Al ser el autor de estas reflexiones el secretario general de un partido, es decir, alguien que tiene una considerable capacidad para ponerlas en práctica, es natural que al lector le despierte curiosidad la actividad del TKP. Sería para nosotros desde luego un éxito que el libro tuviera como efecto que cada vez más personas conozcan el enorme e interesantísimo trabajo político que desarrollan los y las comunistas de Turquía.

Un ejemplo es la iniciativa de las casas de barrio, pequeños centros que sirven como espacio operativo popular, y que se suman a toda una red de espacios autónomos para la clase trabajadora: las casas obreras en las zonas industriales, las casas de aldea en las zonas rurales, los centros culturales… Estos espacios, además de dar respuesta a problemas políticos y sindicales, ofrecen medios para elevarse por encima de las lógicas chovinistas y fundamentalistas que invaden Turquía, fomentan la solidaridad de clase y ayudan a reconstruir un tejido organizativo y comunitario de clase desde los problemas cotidianos.

Estos centros han tenido un papel clave en el desarrollo y la promoción de estructuras como los comités de solidaridad de mujeres, que desafían la cultura machista y suman a cada vez más trabajadoras a la lucha por su emancipación; o Patronların Ensesindeyiz –literalmente, «estamos en la nuca de los patrones»–, una red de organización laboral que va consiguiendo reactivar en cada vez más sectores la organización sindical, superando el carácter paralizador y fragmentador de la represión, el corporativismo y la precariedad. 

Este es un resumen minúsculo de la actividad del TKP y de su crecimiento en los últimos años. El lector encontrará sin duda muchas más cosas de interés si investiga en sus publicaciones, algo a lo que animamos encarecidamente.  

En el libro, el último capítulo y el epílogo están dedicados enteramente a la realidad de Turquía: ahí la obra se convierte en algo más que un ensayo teórico; es la exposición de una estrategia revolucionaria para un país concreto. Aprovechemos esta nota para situar brevemente las cuestiones de la propuesta política del TKP que se desarrollan en esas páginas, y facilitar así su comprensión al lector hispanohablante.

La primera es la posición del TKP ante la República fundada en 1923. El partido sostiene que la República nació como un proyecto democrático y progresista, tras una lucha contra la ocupación imperialista y contra el Palacio otomano. El movimiento dirigido por Mustafa Kemal representó un proceso de liquidación de parte de las viejas restricciones y desigualdades feudales, un impulso ilustrado y progresista que los comunistas turcos reivindican frente a una burguesía que busca hoy anular algunas de sus conquistas. Los comunistas, al reivindicar el carácter progresivo del republicanismo, se convierten a su vez en sus herederos y continuadores contemporáneos: la única forma de proteger sus avances y de realizar sus anhelos emancipadores es a través del socialismo-comunismo. 

La segunda es la historia reciente del país. El libro alude a los golpes militares, en especial al de 1980, que califica de fascista, y analiza el islamismo político del AKP, en el poder desde 2002, no como un residuo arcaico, sino como una forma de dominación capitalista. En el lenguaje del partido, Turquía es un «orden de holdings y cofradías», de grandes grupos empresariales y hermandades religiosas. Por eso el TKP rechaza tanto la Constitución heredada del golpe de 1980 como una nueva redactada por el AKP, que abriría paso al neootomanismo (de carácter expansionista) y a una mayor sumisión a los intereses del islamismo y de los monopolios. 

La tercera es la cuestión kurda. El capítulo final del libro se escribió mientras se abría el proceso que el Gobierno llama «Turquía sin terrorismo», que el TKP describe como un acuerdo al servicio de las ambiciones regionales del capitalismo turco, con el aval de Estados Unidos y el Reino Unido en plena reordenación de Oriente Medio tras la caída de Asad en Siria. A juicio del partido, el AKP aspira a consagrar ese acuerdo con una nueva Constitución, a la que el TKP se opone. Entre otras razones, porque la fraternidad turco-kurda que propone el Gobierno se levanta sobre una base religiosa, suní y neootomana, y con ella llega inevitablemente el cuestionamiento de la fundación de la República, del Tratado de Lausana y de las fronteras actuales.

Frente a esa paz del capital, el TKP propone la fraternidad de los trabajadores turcos y kurdos, y advierte a los sectores republicanos contra el lenguaje hostil hacia los kurdos que durante décadas impusieron los sucesivos gobiernos. Sin volver a poner en pie la idea de República, y dotarla de una perspectiva internacionalista y de clase, sostiene Okuyan, no habrá paz ni fraternidad. 

Aunque todo ello escrito pensando en el público turco, la mayoría de sus reflexiones tienen resonancias universales. La experiencia del TKP muestra que es posible reconstruir un partido comunista en condiciones adversas –tras un golpe militar, varias ilegalizaciones y décadas de hegemonía del islamismo político– sin renunciar a sus principios, pero con una gran imaginación política. Es cierto que no es un libro para el acuerdo fácil. Okuyan escribe con un tono polémico y deliberadamente directo. Pero creemos que ahí reside parte de su virtud: plantea con claridad preguntas que llevaban demasiado tiempo sin hacerse. 

Por último, informamos al lector de que hemos adaptado las referencias bibliográficas a nuestras normas de edición. Además, siempre que ha sido posible, las citas de Marx, Engels, Lenin y Stalin remiten a ediciones en castellano. Las notas del traductor se identifican como tales; las demás son del autor. Por lo demás, las modificaciones con respecto al original en turco son mínimas y motivadas exclusivamente por criterios de adaptación a las exigencias del castellano. 

Biografía de Kemal Okuyan

Kemal Okuyan nació en 1962. Cursó la educación primaria y secundaria en Ankara y completó el bachillerato en Esmirna. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad del Bósforo. Entre 1976 y 1978 trabajó en la organización juvenil del Partido de los Trabajadores de Turquía (Türkiye İşçi Partisi – TİP). Participó en la fundación de la revista Sosyalist İktidar (Poder Socialista) en 1979 y de la revista Gelenek (Tradición) en 1986.

Fue vicepresidente en la creación del Partido por una Turquía Socialista (Sosyalist Türkiye Partisi – STP) en 1992 y, tras la disolución de este por el Tribunal Constitucional, del Partido por el Poder Socialista (Sosyalist İktidar Partisi – SİP). Cuando el SİP adoptó el nombre de Partido Comunista de Turquía (Türkiye Komünist Partisi – TKP), asumió diversas responsabilidades en su seno.

Sus trabajos se han publicado en numerosas revistas y periódicos. Actualmente es colaborador habitual del portal de noticias soL y de la revista Gelenek.

Entre sus libros publicados se encuentran: Los primeros años de la política exterior soviética, El libro de los Qué haceristas, Comprender a Stalin, La búsqueda del socialismo por el poder en Turquía, Antítesis sobre la disolución de la Unión Soviética, La izquierda atrapada entre Ergenekon y el AKP, El juicio al patriotismo de la izquierda turca, Una dosis de recordatorio: las ilusiones liberales en la Turquía del AKP y Bajo la sombra de la revolución.

Actualmente es el secretario general del Partido Comunista de Turquía.

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